23 mar 2021 Publicado en: Noticias
Fearless Woman

Hola!
Me llamo Paola Nande, vivo en Montevideo y soy una apasionada por la naturaleza y las actividades al aire libre. Desde los 3 años hago deporte, siempre inquieta y curiosa, me gustaba experimentar muchas disciplinas. Durante muchos años practiqué gimnasia olímpica y natación. En mi adolescencia probé un poco de capoeira, después hice varios años de danza contemporánea y transité un poco por el aikido. Empecé a correr a los 27 años, luego de que naciera mi hija Emma. Un mes después del parto comencé a caminar por la rambla, pero esa caminata al poco tiempo se transformó en corrida, y durante dos años corrí por mi cuenta.

En el 2011 conocí la carrera “El Cruce de los Andes”, una carrera de 100 km dividida en 3 etapas que cruza la Cordillera de los Andes de Chile a Argentina. El desafío de correr en medio de la naturaleza me atrapó por completo. Comencé a investigar y sin tener idea de nada, tenia la certeza que iba a estar ahí. Lo
primero que hice fue dejar de correr sola. Necesitaba un entrenamiento acorde a lo que quería hacer, empecé a entrenar en un grupo de corredores y en febrero de 2013 largué mi primera carrera de montaña. Esa carrera fue la puerta de entrada al mundo del trail run, y boleto de ida en las carreras de ultra distancia por montaña. Ese mismo año ya estaba corriendo carreras de 80, 100 y 160 km non-stop, y nunca mas paré.

Cuanto más grande era el desafío y la dificultad, más motivada me sentía.

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Saliendo de tu zona de confort el cuerpo y la mente pasan por muchos estados, mueres, renaces y te descubres contínuamente, pero también implica un compromiso con uno mismo, disciplina y una rutina que hay que cumplir. Si el objetivo es grande, el entrenamiento tiene que ser proporcional, con días muy buenos, pero sabiendo que muchas veces el entrenamiento puede ser amargo, agotador y repetitivo. La clave es enamorarse del proceso para llegar en las mejores condiciones. Durante el año entreno los 7 días de la semana, y si algún día no quiero entrenar disfruto de no hacerlo, eso también está bien. Cuando no tengo objetivo cercano además de correr ando en bici, también me gusta nadar, salir a remar, hacer trekking por las sierras y el año pasado incorporé el ashatnga yoga a mi vida.

Cuando tengo un objetivo en la mira, con mi entrenador ajustamos el entrenamiento y aumentamos las cargas sumando dobles turnos algunas veces a la semana. Me gusta mucho entrenar en Playa Malvin, Playa Verde y Carrasco.
También me encanta ir al Cerro de Montevideo, el lugar más alto y cerca que hay en Montevideo para acumular desnivel por repetición.
Entrenar implica también aprender a escuchar el cuerpo, saber cuándo puedo dar más o cómo reacciono según las condiciones en las que estoy entrenando. La buena alimentación y el descanso también son fundamentales para tener un buen rendimiento. Teniendo claro como funciono, sé de que manera puedo defenderme en carrera, en qué momentos soy mas fuerte o dónde están mis debilidades. Todo se entrena y se aprende. Pero muchas veces se pueden presentar factores incontrolables que te pueden jugar una mala pasada y dejarte fuera de carrera. Aprender a lidiar con circunstancias no agradables y gestionar las emociones también son parte del crecimiento.

He corrido carreras en Argentina, Brasil, Chile y España. Este año si todo va bien, viajo a Francia, a la meca del Trail Running a correr Ultra Trail du Mont Blanc, una carrera de 170 km non-stop alrededor del Mont Blanc que une a Francia, Suiza e Italia.
En Punta Gorda (Playa Verde) y Parque Baroffio, tengo un grupo de entrenamiento donde no es necesario tener ningún tipo de experiencia para iniciarse en el running y trail run, sólo se precisa ganas de superarse y divertirse. Me gusta complementar las clases con la escuela corporal que tengo de algunas disciplinas deportivas. Son un gran complemento para mantenerse fuerte y flexible.

Las actividades al aire libre me gustaron siempre. En mi niñez pasaba las horas jugando en la vereda y colgada del árbol de la puerta de mi casa. En la adolescencia acampaba en pleno invierno en Villa Serrana o Quebrada de los Cuervos. En verano a puro monte en Punta de Diablo o me iba de Valizas a Cabo Polonio caminando por las dunas con una mochila muy cargada. Todo lo que tenía que ver con estar al aire libre y pasar “trabajo” me gustaba.

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El deporte es más que un pasatiempo, es un modo de vida, es una puerta para salir a explorar mi mundo interior.
Solo se necesitan ganas para aventurarse a descubrir lo que nos ofrece la naturaleza, y sobre todo, a descubrir lo desconocido que hay en cada una de nosotras. Hay que dejarse llevar por la curiosidad y la motivación, hay que salir a brillar. ¡Las mujeres somos capaces de hacerlo todo!.

Pao.

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